RECORDANDO A JUAN NEGRÍN LÓPEZ

Imagen de jrvillanuevah
José Ramón Villanueva Herrero

 

El 12 de noviembre de 1956, hace ahora 60 años, moría en París Juan Negrín López, una de las figuras políticas más relevantes y controvertidas de nuestra reciente historia. Criticado por unos e injustamente olvidado por otros, el “socialista silenciado”, como lo definió Ricardo Miralles, ha ido recuperando en estos últimos años el lugar que, como estadista y patriota, en justicia merece.

Negrín fue un  brillante médico formado en las universidades alemanas Kiel y Leipzig y a los 22 años ya era catedrático de fisiología en la Universidad Central de Madrid. Discípulo de Ramón y Cajal y maestro a su vez de Severo Ochoa o Grande Covián, simboliza la vanguardia de la ciencia médica española del primer tercio del s. XX.

Afiliado al PSOE en 1929, se integró en su ala centrista liderada por Indalecio Prieto y fue diputado entre 1931-1936. Durante la guerra de 1936-1939 tuvo un papel destacado: fue ministro de Hacienda en el Gobierno de Largo Caballero y  reemplazó a éste en la presidencia del Ejecutivo en mayo de 1937 desde donde desplegó toda su energía en defensa de la República. Por ello, el presidente Negrín se dedicó con tenacidad a lograr tres objetivos que consideraba vitales. En primer lugar, el  mantenimiento de la legalidad constitucional y el robustecimiento del Gobierno republicano. En segundo lugar,  impulsó una nueva política internacional, intentando que se levantara la No Intervención en la Sociedad de Naciones y así lograr el cambio de la posición británica, y, sobre todo, de Francia a favor de la República Española. Además, realizó una intensa labor diplomática personal durante la segunda mitad de 1938 con objeto de convencer a las potencias europeas de que apoyaran la mediación internacional para poner fin a la guerra.

Su tercer objetivo era la resistencia militar a ultranza, idea ésta que le acercó al PCE y le alejó de Azaña y Prieto. Negrín era consciente de que no existía la más mínima posibilidad de negociar con Franco a menos que la República mantuviese una defensa militar firme y eficaz.  Pero, el creciente derrotismo de Prieto hizo que Negrín lo cesase, asumiendo él personalmente la dirección del Ministerio de Defensa. Conocido es su lema  "Resistir es vencer", puesto que, como decía el presidente Negrín, "Resistir, ¿por qué? Pues sencillamente porque sabíamos cuál sería el final de la capitulación". Y no se equivocó, puesto que la “resistencia estratégica” era crucial para lograr unas mínimas condiciones de paz. Sin embargo, tras la ofensiva sobre Aragón y la batalla del Ebro, estaba claro que Franco, convencido de su victoria militar,  no quería negociar nada,  sólo deseaba la rendición incondicional de la República. Tras la caída de Cataluña (febrero 1939),  Negrín  aún pretendió resistir, al menos, en la zona Centro-Sur todavía bajo control del Gobierno leal, hasta que la guerra mundial, que ya se intuía, estallase y las democracias europeas unieran finalmente sus fuerzas a las de la exhausta República Española.

Por si quedaba alguna duda sobre las  intenciones de Franco, el 9 de febrero de 1939, se promulgó la Ley de Responsabilidades Políticas, que con su ensañamiento represivo, suponía la negación absoluta de la última condición ofrecida por Negrín para lograr un alto el fuego: el que no hubiese represalias contra la población republicana derrotada. Este tema era una auténtica obsesión para Negrín quien ya el 7 de agosto de 1938 le escribió a Juan Simeón Vidarte: “La paz negociada, siempre, la rendición sin condiciones para que fusilen a medio millón de españoles, eso nunca”.

Finalmente, la política de  resistencia de Negrín, tras el golpe de Casado (5 marzo 1939) se hundió  y la República, agotada, se rendía sin condiciones. La derrota, no trajo la paz, trajo la victoria militar que, cerrando todas las puertas a la reconciliación, desoyendo el mensaje de "paz, piedad y perdón" lanzado por Manuel Azaña, prolongó durante largos años la represión sobre los vencidos. Un detalle poco conocido es que, en los últimos instantes de la guerra, Negrín hizo saber a los representantes diplomáticos de Francia y Gran Bretaña, países que reconocieron al régimen  franquista el 28 de febrero de 1939, que se entregaría a los rebeldes para ser fusilado si, a cambio,   Franco aceptaba  salvar  la vida de la masa de civiles republicanos inocentes, ofrecimiento del que hizo caso omiso Franco, empeñado como estaba en llevar a cabo una represión masiva de los vencidos para, como señalaba Ángel Viñas, “romper de una vez para siempre, la espina dorsal de la izquierda española”.

Negrín murió en el exilio, criticado y olvidado. Sobre la memoria del Presidente Negrín, aquel médico socialista que soñó con una España democrática y social, habían pesado un cúmulo de tendenciosas acusaciones y perversas calumnias procedentes tanto de los apologistas del franquismo, como del sector del PSOE afín a Prieto en un intento de ajustar cuentas y responsabilidades tras la amarga derrota de 1939. A ellos se unieron, en plena Guerra Fría, los que acusaron a Negrín de “procomunista” en un contexto en el cual tal calificativo era sinónimo de anatema político. Todas estas circunstancias ennegrecieron la figura y la memoria de Negrín, haciendo que una penumbra intencionada oscureciese su trayectoria política. Sin embargo, ha sido la labor de historiadores como Ricardo Miralles o Ángel Viñas quienes, desde el rigor metodológico, han logrado recuperado la figura de Negrín, como estadista y patriota, despojándola de acusaciones y mitos descalificadores carentes de toda veracidad histórica. Hoy, a los 60 años de su muerte, dignificar su memoria y  legado político es un acto de justicia democrática.

 

José Ramón Villanueva Herrero

 

(publicado en: El Periódico de Aragón, 12 noviembre 2016)

  • José Ramón Villanueva Herrero

     

     

  • José Ramón Villanueva Herrero

    Tal vez no seamos plenamente conscientes de que estamos asistiendo a un “cambio de época” con respecto a lo que hacíamos y vivíamos hasta hace bien poco tiempo y para el que todavía no tenemos capacidad de vislumbrar su futuro.

  • José Ramón Villanueva Herrero

    De un tiempo a esta parte estamos asistiendo a cómo las derechas españolistas, aprovechando la tensa situación política generada por el conflicto catalán, intentan monopolizar el sentimiento patriótico de una manera excluyente y como ariete político frente

  • José Ramón Villanueva Herrero

    En los momentos actuales, ante la irrupción en el panorama político de peligrosos populismos derechistas de corte autoritario, cuando no abiertamente fascistas que apelan a las pasiones y a la visceralidad en sus mensajes políticos, resulta más necesario que nunca que los sectores progresistas reafirmen su defensa de los valores de la memoria democrática que, a fecha de hoy, sigue siendo una de

  • José Ramón Villanueva Herrero

    El 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, se ha convertido en una profunda reivindicación y defensa de los derechos de la mujer en sentido amplio, a la importancia de la misma en la sociedad actual y, en consecuencia, en la lucha contra e

  • José Ramón Villanueva Herrero

    En pleno fragor pre-electoral, en estos días en que se recuerda el 80º aniversario de la triste muerte en el exilio de Antonio Machado, nos viene a la memoria aquellos versos del poeta cuando en su célebre «Retrato»

  • José Ramón Villanueva Herrero

    Durante la última década la Unión Europea (UE) ha sido golpeada por una creciente marea de un euroescepticismo cuyas olas, bien fueran debidas a las consecuencias de la crisis económica global o bien a los efectos de las políticas migratorias, h

  • José Ramón Villanueva Herrero

    Resulta evidente que la crisis global iniciada en 2008 ha socavado los cimientos de nuestro modelo de Estado del Bienestar y esta devastación ha tenido un soporte ideológico, el neoliberalismo, que ha dado muestras de una codicia desmedida, abanderando así un agresivo fundamentalismo antisocial. Este fenómeno ha sido analizado por Naomi Klein en su libro Doctrina del shock, obra en la que condena de forma contundente los abusos de lo que llama “capitalismo del desastre”...