TRUMP FRENTE A EUROPA

Imagen de jrvillanuevah
Villanueva Herrero, José Ramón

     Desde el final de la II Guerra Mundial, el eje de la política occidental se articuló, en gran medida, en la llamada “Alianza Transatlántica”, la unión de intereses entre los EE.UU. y los países democráticos de la Europa Occidental. No obstante, esta alianza empezó a resquebrajarse con la llegada a la Casa Blanca en 2016 de Donald Trump y, desde entonces, los desaires, los trump-azos del presidente norteamericano hacia la Unión Europea (UE) han sido constantes: desde su entusiasta apoyo al brexit británico, duro y con portazo incluido, hasta su pretensión de desentenderse gradualmente de la firme alianza defensiva con sus aliados europeos a través de la OTAN en unos momentos, además, en que la Rusia de Vladimir Putin supone un factor de desestabilización en varias zonas del Este de Europa, desde Ucrania hasta los países bálticos.

     Todos estos hechos han generado una creciente preocupación en las instituciones comunitarias, pues como señalaba Federico Steinberg en su interesante trabajo «La UE ante la hostilidad del presidente Trump», “los cimientos sobre los que se sustenta el orden liberal internacional, que ha permitido a los países europeos alcanzar cotas de seguridad y prosperidad sin precedentes, se están tambaleando”. Y es cierto, pues estamos asistiendo en unos momentos en que, coincidiendo con el declive de Europa en el contexto mundial, la América de Trump parece quererla abandonar a su suerte dado que a Washington le interesa más una alianza estratégica con Rusia que con la UE, de igual modo que parece no tener presentes a sus aliados tradicionales para afrontar el auge de China, país al cual considera como la principal y la más seria amenaza para la hegemonía de los EE.UU., puesta en entredicho cada vez con mayor intensidad por el gigante asiático.

     Así las cosas, Trump ha pasado de menospreciar a la UE a lanzarle ataques directos mediante su apoyo a movimientos antieuropeos, xenófobos e iliberales que amenazan con destruir a la UE desde dentro, y ahí están las actuaciones maquiavélicas de Steve Bannon para corroborarlo apoyando y coordinando las actuaciones de los grupos de extrema derecha liderados por Marine Le Pen o Matteo Salvini. Es por ello que Trump es el primer presidente de EE.UU. que ve a la UE como un rival comercial en vez de como un aliado estratégico y, de ahí, su dura política proteccionista y arancelaria para con los productos procedentes de los países de la UE.

    En la situación actual, como indicaba Steinberg, los líderes europeos se sienten “desconcertados, incómodos y vulnerables” ante las formas de Trump y dudan cual es la mejor forma de reaccionar ante los trump-azos que están recibiendo. De este modo, dos hipótesis se abren paso en esta anómala situación. La primera, que Trump sea “un accidente pasajero” y, por ello, intentar capear como mejor se pueda el temporal y las bravuconadas del dirigente americano, manteniendo, a la vez, un diálogo permanente con los sectores americanos partidarios de mantener la alianza transatlántica hasta que un nuevo presidente vuelva a la “normalidad” de las relaciones ahora cuestionadas.

    Una segunda hipótesis resulta más preocupante: que el trumpismo fuera más allá de Trump, lo cual significaría una recalibración del interés nacional de los EE.UU., en un mundo cada vez más multipolar, con una Europa en declive y con unos EE.UU. cada vez más aislacionistas, que irán retirando gradualmente su “paraguas de seguridad” desplegado desde hace 70 años sobre Europa, dado que la prioridad geoestratégica actual de Washington es frenar el auge de China, que sin duda, será el gran enfrentamiento que va a marca el s. XXI. Por ello, Angela Merkel opina que la UE debería de situarse en esta segunda hipótesis, “en el peor escenario posible” y, por ello, optar por buscar una mayor autonomía estratégica, repensar su relación con China y, también, fortalecer sus alianzas con países que comparten sus valores como Canadá, Japón o algunas naciones de América Latina.

     Pero la gran debilidad de la UE es que se trata de un gigante económico pero un enano político, dado que, al no ser un Estado propiamente dicho, carece de una auténtica política exterior y de seguridad común y, por ello, como alguien dijo gráficamente, la UE es “una potencia herbívora en un mundo cada vez más de carnívoros”. La realidad es tozuda y, por ello, los tiempos en que “el amigo americano” protegía a Europa Occidental y no sólo eso, sino que le otorgaba ventajas económicas y fomentaba la integración, ya no van a volver. Por ello, el interesante análisis de Steinberg, concluye recordándonos que el tablero internacional  ha cambiado radicalmente ante un nuevo mapa geoestratégico, un nuevo (des)orden internacional, en el que la UE tiene un papel todavía por definir y en el que hallamos “un EE.UU. más aislacionista, una China más asertiva, una Rusia que seguirá golpeando por encima de su peso durante bastantes años y unas instituciones multilaterales más débiles”, un mundo, además, en el que los países emergentes reclamarán más cotas de poder e influencia que les corresponden por su mayor peso económico y militar. Este es el mundo que ya tenemos en puertas tras el alejamiento político, económico y emocional de EE.UU., a quien hasta hace poco tiempo Europa consideraba como “el amigo americano”.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón, 7 junio 2019)

 

 

REPRESALIADOS POR EL FRANQUISMO EN ARAGÓN

Páginas

  • Camilo José Cela ponía en labios de uno de los personajes de su novela Mazurca para dos muertos , dirigiéndose a su esposa en tono coloquial: «España es un hermoso país, Moncha, que salió mal; ya sé que esto no se puede decir, pero, ¡qué quieres!, a los españoles casi no nos quedan ánimos para vivir, los españoles tenemos que hacer enormes esfuerzos y también tenemos que gastar muchas energías para evitar que nos maten los otros españoles». Obviamente, el contexto de nuestra última guerra civil, en que se desarrolla la novela, justificaba la amargura de tales palabras. Duras, pero reales.

  •       En un reciente artículo, y para definir la situación actual de la Unión Europea (UE), el periodista Ramón Lobo empleaba en acertado símil de compararla con “un barco de lujo de gran tonelaje y movimiento lento” cuyo rumbo no es fácil cambiar dado que tiene “27 capitanes en el puente de mando, cada uno con sus intereses nacionales e ideas sobre el futuro de Europa”.

  • Hoy todos sin excepción argumentan: La reconstrucción de la economía tras el Covid-19 tendrá que ser distinta a la de la crisis del 2008. Acaba de celebrar una cumbre la patronal CEOE donde han presentado sus propuestas para la reconstrucción Nada nuevo: mantener las leyes que les han ido bien (especialmente la reforma laboral), menos impuestos, mayor flexibilidad y que el dinero público les llegue lo más rápido posible y con las menores limitaciones posibles. Dos ejemplos. Pablo Isla, de Inditex, pidió que no se revierta la reforma laboral ni se suban impuestos: «No hay que revertir reformas que se han mostrado eficaces». El presidente de Ferrovial, Rafael del Pino: «Necesitamos un plan de reactivación basado en la ortodoxia económica, un marco laboral estable y una política fiscal que no eleve la presión sobre empresas y particulares».

  • Soy plenamente consciente de que estas líneas provocarán malestar en alguno. Pues qué le vamos hacer.

    Cada vez veo más lejana una solución razonable, basada en el diálogo, al problema gravísimo de vertebración de Cataluña en el Estado español. El tiempo que sirve para atemperar las diferencias, en este caso no se cumple. Muy al contrario, cuanto más tiempo trascurre más se agrava.

  • En 1926 John Keynes en el ensayo El final del laissez-faire exponía una parábola, aplicable a la situación política, social y económica de hoy. Resumía la naturaleza y las implicaciones del dogma del liberalismo económico incuestionables antes  y ahora: la irrealidad de sus presupuestos, lo destructivo de sus consecuencias, su insostenibilidad social y económica de un método basado en encumbrar a los buscadores de beneficios que tienen más éxito en una lucha sin tregua por la supervivencia, que selecciona al más eficiente eliminando al menos eficiente, y que considera los resultados así alcanzados-al margen de los costes - un bien permanente para toda la sociedad. Nos decía: “Si la finalidad de la vida es coger las hojas de los árboles a la mayor altura posible, la mejor manera de alcanzar esta finalidad es dejar que las jirafas del cuello más alto hagan morirse de hambre a las del cuello más corto”.

  • Viktor Orban

    Uno de los libros más novedosos y relevantes de política internacional, publicado en 2019, es 'La luz que se apaga. Cómo Occidente ganó la Guerra Fría pero perdió la paz', de Ivan Krastev y Stephen Holmes. Ofrece un planteamiento muy original, basado en la  trascendencia en las relaciones internacionales de la política de imitación, a partir de la cual ha irrumpido una auténtica y peligrosa marea de anarquía iliberal y antidemocrática. Ejemplos los tenemos por todas las latitudes: Orbán, Putin, Modi, Bolsonaro, Duterte, Trump, etc. Sorprende esta nueva situación de descrédito de la democracia, cuando tras la caída del Muro de Berlín su triunfo parecía incuestionable e irreversible. Basándome en el libro citado, expondré las ideas fundamentales.

  • La historia no procede linealmente. Como dijo Lenin: «Hay décadas en las que no pasa nada, y hay semanas en las que pasan décadas». Estas palabras son muy adecuadas para el momento actual.

    El covid-19 se ha transformado en el primer sujeto revolucionario no humano de la historia global. Cuando una revolución era ya una utopía, un virus a todos los efectos provocó una auténtica revolución, paralizando toda la economía mundial, trasformando las democracias en estados de excepción, sembrando el miedo a nuestra propia extinción, vaciando las calles de las ciudades y limpiando el cielo de contaminación, lo que supuso el retorno de otras especies a su antiguo hábitat.

  • Mario Vargas Llosa, gran escritor, se le podría aplicar el título del libro reciente de Ignacio Sánchez Ocaña La desfachatez intelectual. Escritores e intelectuales ante la política. Por si alguno piensa que el titulo es excesivo le recomiendo que lea de este Premio Nobel el artículo de septiembre de 2012 Aguirre, esa Juana de Arco liberal, tras su renuncia a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Abróchense los cinturones que despegamos.