Unidad de destino en lo universal

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Marquesán Millán, Cándido

Aristóteles en Política analiza las causas de la inestabilidad de los regímenes políticos y describe las medidas para su permanencia. Entre estas está la educación. De nada sirven las leyes, si los ciudadanos no son educados democráticamente en una democracia, oligárquicamente en una oligarquía. Tales recomendaciones las tuvo muy en cuenta la dictadura franquista. Por ello, la educación fue un asunto vital para la supervivencia y consolidación del régimen surgido del golpe de Estado de 1936.

Para legitimarse la dictadura necesitó deslegitimar el régimen del II República. Por ende, lo primero que hizo fue denigrar y desmontar totalmente la escuela republicana. Reorientó la enseñanza basada en el nacional-catolicismo, en la que la Iglesia tuvo un protagonismo fundamental, no en vano había apoyado a la dictadura en la Carta colectiva de los obispos.

Se construyó un doble discurso escolar: uno catastrofista, del que era culpable la República; y otro heroico en beneficio de los sublevados, que no tuvieron otra opción que levantarse para que España no acabase en el abismo. La Enciclopedia Escolar Edelvives. Segundo Grado. Editada en Zaragoza en 1944 decía: «El Ejército en cumplimiento de su sagrado deber para con Dios y con España, decidió lanzarse a su salvación. Así empezó el Glorioso Movimiento Nacional».

Fue un relato maniqueo. La República: anticatólica, antipatriótica, antinacional, anticlerical… sustentada por los enemigos seculares de España: comunismo, masonería, judaísmo, anarquismo.., la chusma, las hordas, los rojos… En contraste: los buenos, los nacionales, los españoles, salvadores, héroes, mártires…, sacrificio, divinidad, humanidad… Un capítulo de lectura para niños comenzaba así «En España empieza a amanecer». Un diario zaragozano, cuyo primer número de 11 de agosto de 1936, y que perduró hasta 1979, se titulaba Amanecer. Frente a un Azaña con todo tipo de vicios, emerge entre los buenos, un enviado de la divinidad, el «Caudillo». Franco dotado de poderes taumatúrgicos, con virtudes sobrenaturales: «Caudillo por la gracia de Dios», aparecía en torno a su efigie en las monedas». Un ejemplo de culto a la personalidad.Esta educación la sufrimos muchos españoles durante 40 años, circunstancia que deja una huella muy difícil de arrancar.

En el Trabajo De la Formación del Espíritu Nacional a la Educación para la Ciudadanía: un estudio comparado del profesor Esteban Mira, entre los principios de esta educación estaban: respeto a la autoridad; desprecio de partidos políticos; una libertad sin liberalismo; subordinación de la mujer al hombre; anticomunismo, antisocialismo, antirrepublicanismo y antiliberalismo; defensa de la familia; confesionalidad católica. Y sobre todo, Unidad de Patria y Nación. Todos los manuales de Formación del Espíritu Nacional identifican la Patria, es decir, el Estado con la Nación. Ambos conceptos son sinónimos. Se niegan todos los nacionalismos. España era un Estado uninacional, un ente indisoluble, una unidad de destino en lo Universal, como dijo José Antonio. Y en los Principios del Movimiento la idea quedó muy clara: «La unidad de la Patria es uno de los pilares de la nueva España, para lo cual el ejército la garantizará frente a cualquier agresión externa o interna».

Para los textos de F. E. N., separatismo equivalía a decadencia por lo que solo se volvería a la senda del progreso, devolviendo a España la convicción en sí misma: «Tenemos que decir a los vascos que todas las proezas de sus marinos las realizaron pensando en España. A los catalanes, que todas sus expediciones al Oriente las hicieron para España como miembros de la Corona de Aragón».

Así, pues, nada justifica que esa magnífica unidad, creadora de un mundo, se rompa. Insisten los manuales en destacar y elogiar el centralismo, no escatimando alabanzas a la capital de la Patria. Gonzalo Torrente Ballester en 1966 la describió, citando a Pedro Laín Entralgo, así: «Madrid, actualidad y recuerdo de España. Madrid, también, compendio, espejo, símbolo de España. Lo sentiréis en lo más vivo de vuestra alma –con honda claridad, con casi tangible delicadeza– si os decidís a una mínima excursión urbana…».

Obviamente, solo se permitiría el regionalismo, con un contenido exclusivamente administrativo, cultural y folklórico del que toda España debía sentirse orgullosa. En este sentido, Antonio Floriano Cumbreño escribió en 1944 que el regionalismo puede ser positivo siempre que no se corrompa, ni incurra en exageraciones negativas de la unidad de la Patria». En los manuales se aprecia un miedo atroz a los separatismos, quizás debido a la experiencia disgregadora de las dos repúblicas españolas. Gaspar Gómez La Serna, en su libro Cartas a mi hijo en 1967, le dice en una de esas misivas: «No debes olvidar cuán alto fue el precio que España pagó, año tras año, siglo tras siglo, por su unidad».

El franquismo es hoy un espectro del pasado más o menos molesto, pero operativo. Una parte de la cultura política actual quizá tenga su origen, queramos o no, en esa tenebrosa época de nuestra historia. Y entre estas secuelas nocivas y muy difíciles de extirpar, al haber sido inoculadas en nuestras mentes, puede que siga todavía vigente la imposibilidad de cuestionar la unidad de la nación española y de admitir el carácter plurinacional del Estado español.

El Periódico de Aragón 13 de octubre de 2018

 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

REPRESALIADOS POR EL FRANQUISMO EN ARAGÓN

Apellidos, nombre, alias... Localidad
ACHON GALLIFA ISIDORO ZARAGOZA
ALADREN MONTERDE BERNARDO ZARAGOZA
ALBAR CATALAN MANUEL ZARAGOZA / QUINTO DE EBRO
ARNEDO CALVO JUAN TARAZONA
AZORIN IZQUIERDO FRANCISCO MONFORTE DE MOYUELA

Páginas

  • Estamos asistiendo a una eclosión de movimientos nacionalistas de todo signo y condición, desde los casos de Polonia y Hungría, a los más cercanos del secesionismo catalanista y el españolismo ultraconservador de Vox, y todo ello en momentos en los cuales la globalización parecía haber difuminado las viejas fronteras nacionales.

    Yuval Noah Harari

    No obstante, las consecuencias de la crisis global del 2008 y de la actual pandemia del covid-19 han evidenciado un resurgir del nacionalismo, se han alentado políticas proteccionistas, se han cerrado fronteras, se mira con rechazo al extranjero, porque ante un incierto futuro, «la gente de todo el mundo busca seguridad y sentido en el regazo de la nación».

  • La alusión a Charles Dickens y Franz Kafka aparece en el libro de Sara Mesa, Silencio administrativo. La pobreza en el laberinto burocrático de agosto de 2019.

  • Para comprender completamente la trascendencia y las distintas, y hasta cierto imprevisibles, derivaciones del covid-19 pueden servirnos como imagen muy expresiva las ondas concéntricas generadas por una piedra arrojada a un estanque, que he podido conocer en el artículo de Jeremy Farrar, The worst of covid-19 may still be to come (Lo peor de covid-19 aún puede estar por venir) en el Financial Times.

    La onda más interna es el impacto inmediato del virus: miedo, enfermedad y muerte. Lo podemos constatar en España. Desde el estallido de la pandemia con toda su acritud a mitad de marzo todos sobrecogidos por las cifras de muertos ante una enfermedad desconocida, y en buena lógica, amedrentados por el miedo. Una vez se produjo la desescalada, ¡vaya palabra!, pensamos que retornábamos a la normalidad. Pero, la verdad desagradable asoma, los rebrotes, ya he perdido la cuenta, nos sumergen de nuevo en el miedo, la enfermedad y la muerte.

  • Para comprender completamente la trascendencia y las distintas, y hasta cierto imprevisibles, derivaciones del covid-19 pueden servirnos como imagen muy expresiva las ondas concéntricas generadas por una piedra arrojada a un estanque, que he podido conocer en el artículo de Jeremy Farrar, The worst of covid-19 may still be to come (Lo peor de covid-19 aún puede estar por venir) en el Financial Times.

    La onda más interna es el impacto inmediato del virus: miedo, enfermedad y muerte. Lo podemos constatar en España. Desde el estallido de la pandemia con toda su acritud a mitad de marzo todos sobrecogidos por las cifras de muertos ante una enfermedad desconocida, y en buena lógica, amedrentados por el miedo. Una vez se produjo la desescalada, ¡vaya palabra!, pensamos que retornábamos a la normalidad. Pero, la verdad desagradable asoma, los rebrotes, ya he perdido la cuenta, nos sumergen de nuevo en el miedo, la enfermedad y la muerte.

  • Se ha generado gran polémica por movimiento iconoclasta surgido globalmente tras el asesinato de George Floyd en Minneapolis. En todas partes, los movimientos antirracistas han cuestionado el pasado al atacar monumentos que simbolizan el legado de la esclavitud y el racismo: el general confederado Robert E. Lee en Virginia; Theodore Roosevelt en Nueva York; el rey belga Leopoldo II en Bruselas; Cristóbal Colón en Boston y Virginia; y el traficante de esclavos Edward Colston en Bristol.

  • Se dice en el Reino de España con demasiada ligereza y contundencia: “Soy de izquierdas”. Abundan personas que alardean de ser de izquierdas, aunque luego sus actuaciones contradicen de pleno a sus palabras. Hay mucha gente que además de decir que son de izquierdas, están convencidos de serlo, y sin embargo son medularmente de derechas. Lo dicen probablemente para sentirse mejor, porque decir que se es de derechas después del franquismo, no queda bien y no está muy bien visto en determinados ambientes. La realidad es que numerosas encuestas confirman que mayoritariamente la población española aparece escorada hacia la izquierda. No obstante, la autoafirmación ideológica tan al uso, hay que cuestionarla y matizarla.

  • Se ha convertido en actualidad política la reforma constitucional. Soy escéptico sobre la posibilidad de que se lleve a cabo. Si se produce será de poco calado por las reticencias del PP y C’s. La Constitución actual, que más del 60% de la ciudadanía española no pudo votar en el referéndum de 1978, se ha quedado anquilosada e inservible para abordar los nuevos y profundos problemas políticos. Por ello, o se reforma la actual en profundidad, lo que podría realizarse a través de unas Cortes ordinarias. O se elabora una nueva, lo que requeriría unas Cortes constituyentes. En ambas opciones finalmente tendría que haber un referéndum. Evidentemente con la actual representación política, si la primera opción es complicada, la segunda es una utopía. Una reforma o un cambio constitucional no deberían considerarse peligro alguno para nuestra democracia. El peligro real sería mantenerla inmutable.

  • La Historia se ha convertido para la clase política en la disciplina más importante en nuestro sistema educativo. Pocas veces ha cobrado tanta importancia. En un mundo que se pretende sin memoria, la Historia ha irrumpido por todos lados.