El éxito de la escuela ante el covid-19

Enviado por cmarquesanm el Sáb, 22/05/2021 - 10:47
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La pandemia del covid-19 nos ha generado muchos problemas políticos, sociales y económicos. Por supuesto, el más importante es la salud. No estábamos preparados para este drama colectivo y personal, que nos va a dejar una huella imborrable. ¿De esta pandemia saldremos mejores?

Ahora quiero fijarme en cómo el sistema educativo ha hecho frente al covid-19. Sorprende el escaso interés político y mediático sobre este tema. ¿Son más importantes las elecciones en Madrid? Tampoco es una novedad. Todos reconocemos que la educación es una de las claves del futuro de un país, así lo dicen los gobiernos, partidos, sindicatos, asociaciones de padres y de alumnos, medios de comunicación… No obstante, entiendo que puede darse cierta hipocresía, y que la educación no interesa tanto como proclamamos. Solo es noticia educativa si es algo negativo. Por ejemplo, se lanzan los medios a criticar los datos del Informe Pisa, sin conocer en profundidad cómo se realiza ni cuáles son sus objetivos. O el clásico, que ya resulta cansino, de la incapacidad de los principales partidos de llegar a un pacto educativo. O cuando llega el proceso de escolarización, y si un porcentaje mínimo del alumnado no consigue la plaza en su primera elección, se presenta como un gran drama. No se cae el mundo por escolarizarlo en el colegio de al lado. Sin embargo, temas de mayor enjundia a nivel educativo pasan desapercibidos. No interesa la segregación escolar, que se produce como consecuencia de un reparto no equitativo del alumnado entre los centros privados concertados y los centros públicos. NI tampoco preocupa la necesidad de una educación en valores democráticos en nuestros alumnos.

En este contexto se entiende el escaso interés político y mediático por la educación durante la pandemia. Yo voy hacer algunas reflexiones sobre este tema. Con el confinamiento los docentes, alumnos, padres, cargos directivos y las administraciones educativas tuvieron que adaptarse sobre la marcha con el trabajo on line ante una situación totalmente novedosa e imprevisible. Naturalmente que surgieron desajustes. Pero se sacó el curso adelante.

Durante el verano los agoreros y cenizos, que no escasean en esta España nuestra, vaticinaban que el curso 2020-2021 iba a ser un desastre. Había mucho miedo por parte de los padres sobre los contagios, algo totalmente lógico. Desde las autoridades educativas y sanitarias se indicó y no se equivocaron afortunadamente que los colegios eran mucho más seguros que otros espacios, como los parques o los domicilios familiares. El curso se ha desarrollado hasta ahora razonablemente bien, sin cerrar colegios e institutos. En Alemania, Reino Unido, Irlanda o Dinamarca cerraron sus aulas durante meses. En Francia, Portugal e Italia durante algunas semanas. ¿Esto no merece ser noticia? Había muchos problemas a resolver para el próximo curso escolar. De entrada, la conciliación de dos derechos fundamentales, el de la salud y el de educación. El de salud afectaba directamente a conserjes y personal de limpieza, alumnos y profesores, de estos en las ciudades, de una edad ya madura, es decir, grupos de riesgo. Los Equipos Directivos de los Centros tenían un trabajo arduo, para aplicar la normativa sanitaria y la organización de la tarea docente, que había de ser muy diferente, a la de los cursos escolares anteriores, al tener que compaginar la presencial y la telemática para los alumnos confinados. Además de organizar las aulas, el transporte escolar, los comedores, los horarios y los espacios de los recreos, y las posibles actividades extraescolares.

Insisto, se ha desarrollado el curso razonablemente bien. Lógicamente con algunas disfunciones, que se fueron corrigiendo sobre la marcha. Los profesores han tenido que compartir clases con alumnos de diferentes cursos, con la posibilidad de contagio. Un dato muy claro. En algunos institutos es normal que un profesor conviva en un día lectivo con 100 o más alumnos, al impartir clase en cursos y grupos diferentes. Durante el invierno con las ventanas abiertas. Luego en torno a marzo fueron vacunándose. Los docentes han demostrado su gran profesionalidad. ¿Habrá que valorarla? Como también el trabajo de los cargos directivos, conserjes y personas de limpieza. Ante una situación totalmente novedosa, ante la que no había recetas milagrosas. También hay que reconocer a las administraciones tanto educativas como sanitarias que han trabajado coordinadas, ya que los protocolos de cierre por contagios han funcionado muy bien. En nuestra comunidad autónoma lo he podido observar en el colegio Doctor Azúa, donde están escolarizados mis nietos y además conocer el funcionamiento en otros colegios por amigos docentes. Y por supuesto, hay que hacer un reconocimiento especial a los chavales, que se han adaptado como jabatos a una situaciones novedosas y complicadas, que seguro no olvidarán. Observarlos cómo aguantaban, a veces con más responsabilidad que los mayores, toda la jornada con las mascarillas es digno de elogio. Y también la labor de los padres, y, no puedo olvidar a los abuelos, que con riesgo recogían a sus nietos.

Lo lamentable es que en esta España nuestra no es noticia, cuando las cosas siendo muy complicadas se hacen bien. Habrá que reconocer que nuestro sistema educativo ha estado a la altura de las circunstancias ante la pandemia.

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