En el marco de la Jornada Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto y de Prevención de los Crímenes contra la Humanidad, celebrada este 27 de enero de 2026, la delegación del Patronato de la Fundación Bernardo Aladrén tuvo el privilegio de recoger el testimonio vivo de Don Emilio Vallés Peransí.

Refugiado español, superviviente del Campo de Gurs y actual Vicepresidente de la asociación «Amicale du Camp de Gurs», Emilio representa el puente necesario entre el pasado y el presente. En el documento sonoro que compartimos a continuación, nos relata con lucidez su historia familiar, reflexiona sobre la trascendencia de esta jornada conmemorativa y subraya la importancia de la participación de las nuevas generaciones de alumnos para garantizar que la historia no se repita.
Escuchar la entrevista:
Sin embargo, el momento más conmovedor ocurrió tras apagar los micrófonos. Al abandonar el barracón donde tuvo lugar el acto, de forma totalmente improvisada y con una emoción que le brotaba en forma de lágrimas, Emilio nos regaló una última confesión cargada de humanidad:
Al día siguiente, recibimos otro testimonio relacionado:
«Al dejaros, me ha venido un pensamiento :
La afiliación de mi padre Nemesio Vallés Insa a la UGT es uno de los elementos principales de la salvación de nuestra familia en el exilio. Al pasar a Francia, el 9 de febrero de 1939, nos separan. Los hombres a mano derecha hacia los campos en la playas, Argelés etc. Mujeres y niños a izquierda por Bourg Madame, hacia otros campos. ¿Pero como nos vamos a volver a encontrar? Pregunta mi madre, Antonia Peransí Rubio. Contesta Nemesio : cuando estés fija en un sitio, manda tu dirección a esta oficina en Paris. Yo haré lo mismo. Alguién cruzará las cartas.
Era la dirección del sindicato francés de Correos con quién él tenia contactos por la UGT…Así fué, supimos que él estaba en Gurs. Y nosotros en Les Mathes (Charente Maritime). Con la derrota francesa de 1940 y la ocupacón alemana, toda se quebrantó y muchas personas tardaron meses o años a volver a verse. Y a veces, nunca.
Gracias a tres «milagros» , y este es el primero, éramos cuatro en 1936 y cuatro en 1945. Lo otro son detalles.»
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